Javier de Viana (1868-1926)
cuentista uruguayo, autor de varios libros logró relatar con gran lucidez la
nostalgia que produjo la modernización en los personajes del medio rural.
Varias de sus obras se centran en el pasaje del Uruguay caudillesco y cerril al
Uruguay ciudadano. En “Gurí y otras novelas”[1] deja grandes pinceladas de
este drama social pero no se queda en ello, su pluma relata los grandes dramas
humanos, universales: amor, odio, venganza… No concordamos con Luis Boanfoux
para quien: “El señor Viana, achica su
pluma dedicándola exclusivamente a asuntos locales. Él nació, como escritor,
para algo más. Y el señor Viana afea su castellano, que generalmente es bueno,
con el abuso de vocablos que no se entienden fuera de la localidad,…”[2]
Sin ingresar en una polémica
que no tiene sentido por los años que nos separan de la publicación, si es
lícito reivindicar las páginas escritas por De Viana, siendo el lector que
juzgue lo parroquial o universal de los temas tratados por el mencionado
narrador. Un ejemplo lo tenemos en Gurí quien se llamaba Juan Francisco Sosa,
respecto de él dice: “…era uno de esos
paisanos pacíficos que aman entrañablemente su partido político, pero que no
exponen nada en su servicio; se asemejaba a los burgueses de Francia, que se
entusiasman cuando ven pasar un regimiento y se esconden en sus casas,
guardando sus tesoros cuando llega la hora del peligro”.[3]
La propiedad privada y su resguardo es un tema que trasciende fronteras.
Pero además el argumento de este cuento que constituye casi una novela corta es
la “debilidad” que siente Juan Francisco por una prostituta, Clara a quien
decide abandonar pero ésta recurre a las artes de una curandera para vengarse.
Cabe recordar héroes como Gilgamesh o Sansón, poseedores de una fuerza
incomparable y sometidos por una mujer. Gurí corre la suerte de los héroes tema de tantas sagas y
relatos. El resto de los cuentos poseen tramas con temas como la valentía (“En
las cuchillas”), la nostalgia (“Sangre vieja”), la venganza (“Por matar la
cachila”) o la amistad incondicional (“La yunta de Urubolí”). ¿Puede considerar
alguien estos temas locales? Y respecto al lenguaje que utilizan los personajes
del autor se debe tener presente que se trata de paisanos que tuvieron por
escuelas las cuchillas y las viejas estancias con rudos quehaceres donde no
había tiempo para los libros y dulces palabras. Vuelvo a señalar que no se
trata de polemizar con el juicio crítico de Bonafoux quien escribió bajo los
preceptos de su tiempo, sí rescatar a De Viana como un autor que pinta la cara
oscura de la modernización. Los personajes de Dostoievski quizás no sean
fáciles de comprender en el dialogo coloquial pero el esfuerzo del lector debe
estar presente. De todas formas, aún sin comprender los diálogos entendemos
cuales son los dilemas de Raskolnikov.
De Viana relata el fin de una
era dorada, la del gaucho y las patriadas, así como el comienzo de una etapa
nueva orientada a los cambios de la Revolución industrial. Uno de sus
personajes, el viejo Larrosa, pinta claramente el sentir de los pobladores
desplazados cuando asiste a una reunión entre jóvenes que analizan la situación
del país: “Nuestra mayor desgracia _decía uno de los jóvenes con entonación de
magister,- arranca de la reconquista. /…/ El viejo Larrosa no pudo soportar más.
Todo su amor por el terruño le subió a la garganta. /…/ _Ah, pillos! ¡Ah,
traidores renegados! /…/ Y ante el sordo rugido de aquella sangre vieja que
conservaba todo el ardor de las energías nativas y todas las grandezas de la
raza inmortal, no hubo quien se atreviera a la réplica.”[4]
Si se quiere captar y percibir
lo que pudo significar para un tipo social como el gaucho la modernización es
interesante leer a Javier de Viana y si se pretende auscultar la naturaleza
humana de la forma que los grandes escritores lo han hecho este autor no los
defraudará.
[1] DE
VIANA, Javier. Gurí y otras novelas. Montevideo: Claudio García
&CIA-Editores, 1946.
[2]
BONAFOUX, Luis. Juicio crítico de las obras de Javier de Viana en DE VIANA,
Javier. Gurí y otras novelas. p. 219-220.
[3] Ibíd.,
p. 31. Gurí.
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