Descolonización y tercer mundo.
El concepto de
Tercer Mundo surge por el economista francés Alfred Sauvy en 1952. Con ese
concepto se designaba a los países que no pertenecían a ninguno de los dos
bloques. El primer mundo lo constituía EEUU, Reino Unido y sus aliados. El
segundo Mundo estaba formado por la URSS, China y sus aliados y el Tercer Mundo
eran los países alineados y neutros.
La Descolonización
supuso el fin de los Imperios fundados en el siglo XIX, en especial aquellos
fundados a partir de 1870.
Desde la Primera
Guerra Mundial las diferentes potencias habían comprendido que la era colonial
había terminado. Las consecuencias para estos países dependientes fueron
nefastas: “Desprotegidos del paraguas de
las naciones dominantes los descolonizados constituían en su mayoría países
desestructurados, carentes de una identidad definida ya que la suya había sido
alterada por los procesos de conquista, carentes también de las condiciones
materiales y económicas precisas para comenzar a navegar con independencia y
con un cierto margen de maniobra. El término “descolonización” tal y como hoy
lo entendemos se fragua en realidad en las décadas de los años 50 y 60 del
siglo XX, al hilo de la independencia de muchos de los actuales países
asiáticos y africanos. Pero la descolonización es un concepto antiguo[1]Antes
de mediados del siglo XIX, el anticolonialismo ya lo utilizó como tesis
fundamental en su ideario, pero la aceleración con la que se construyeron los
nuevos imperios en aquel siglo…”[2]
La Descolonización
es un proceso, como se desprende de lo expresado, con implicancias más allá de
lo político. Cuando se piensa en la descolonización se hace referencia a dos
grandes imperios construidos en el siglo XIX, el británico y el francés.
Gran Bretaña a través
de la Commonwealth (comunidad de países asociados a Gran Bretaña, antes
Colonias, ahora transformadas en algo superior, pero desde el punto de vista
económico jugaban el mismo rol) fue amortiguando lentamente el pasaje de
estados dependientes a estados independientes, se trataba como algunos han
señalado un gobierno “indirecto”. Francia en cambio, presentó una tendencia
centralista, la cual estaba presente desde los inicios de la colonización,
exigiendo la adopción de modos de vida propios de la metrópoli, la imposición
generó la falta de participación en los gobiernos locales, esto dificultó la
organización de los países independientes.
[1] La autora de este capítulo, Montserrat Huguet,
no ofrece una alternativa para renovar el término.
[2] ARÓSTEGUI, Julio, BUCHRUCKER, Cristian y
SABORIDO, Jorge. “El Mundo Contemporáneo: Historia y Problemas”. Barcelona:
Biblos, 2000, p. 699.
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